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#31 El mercado negro de tokens y el secuestro de cuentas
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Autor: José Pedro Martín Escolar
13 de Julio de 2026
El fraude silencioso de la Inteligencia Artificial
En el mundo físico, uno de los fraudes más antiguos y extendidos es el de "pinchar la luz". Un vecino o un tercero manipula el contador eléctrico de una vivienda para desviar la energía hacia su propio domicilio o negocio. La víctima enciende sus electrodomésticos con normalidad, ajena a la manipulación, hasta que a final de mes recibe una factura desorbitada que no se corresponde con su consumo. En la actual economía digital impulsada por la Inteligencia Artificial (IA), este viejo fraude ha mutado hacia una variante mucho más sofisticada, silenciosa y lucrativa: el robo de tokens y el secuestro de cuentas de plataformas como ChatGPT de OpenAI o Claude de Anthropic.
Hoy en día, la capacidad de cómputo es la nueva electricidad. Modelos fundacionales como GPT-4o o Claude Sonnet requieren inmensas cantidades de potencia de procesamiento (GPUs) para funcionar, lo que se traduce en un coste económico por cada palabra generada o analizada. Del mismo modo que un defraudador físico roba kilovatios para alimentar una plantación clandestina, los ciberdelincuentes actuales secuestran cuentas de IA y roban claves de programación (API Keys) para alimentar redes de bots, automatizar negocios de dropshipping o, simplemente, revender esa capacidad de procesamiento en el mercado negro.
El usuario legítimo, ya sea un particular o un empleado de una empresa, suele no enterarse de nada. Su asistente de IA sigue respondiendo a sus preguntas, pero, en la sombra, su "contador" está siendo exprimido por actores maliciosos. Este artículo de investigación profundiza en la anatomía de este mercado negro, los vectores de ataque utilizados por los piratas informáticos, el impacto económico y de privacidad, y las implicaciones críticas para el sector legal y corporativo.
El token de IA como nueva divisa digital y motor del cibercrimen
Para comprender la magnitud de este mercado negro, es esencial entender la unidad de medida que lo sustenta: el token. En el ecosistema de los Grandes Modelos de Lenguaje (LLMs), un token es un fragmento de texto (una palabra, una sílaba o un carácter) que el modelo procesa. Empresas como OpenAI o Anthropic facturan a los desarrolladores y empresas en función del volumen de tokens consumidos (por ejemplo, un coste determinado por cada millón de tokens de entrada y de salida).
En el caso de los usuarios de a pie, el coste se asume mediante suscripciones mensuales cerradas, como ChatGPT Plus o Claude Pro. Sin embargo, estas suscripciones tienen límites de uso (un número máximo de mensajes cada ciertas horas).
En los últimos años, el token se ha convertido en una auténtica divisa digital. Los cibercriminales han comprendido que acceder a un modelo de IA de frontera de forma ilimitada les otorga una ventaja asimétrica para generar campañas de desinformación, crear malware, redactar correos de phishing a escala industrial o automatizar tareas comerciales sin asumir el inmenso coste operativo que estas acciones requerirían. Al robar una cuenta premium o una clave API (API Key), el delincuente traslada el 100% de la carga financiera a la víctima, obteniendo un margen de beneficio puro.
El ecosistema del mercado negro en la Dark Web: Datos y actores
El robo de credenciales de IA no es un fenómeno aislado, sino una industria clandestina altamente organizada. Investigaciones recientes de firmas de ciberseguridad han arrojado luz sobre el volumen de este mercado, aunque existe cierta incertidumbre y disparidad en las cifras exactas debido a la naturaleza opaca de la Dark Web y a la rápida rotación de las cuentas comprometidas.
La firma de inteligencia de amenazas Group-IB publicó un informe revelador en el que documentó el hallazgo de más de 101.134 cuentas comprometidas de ChatGPT comercializadas en foros clandestinos de la Dark Web a lo largo de un solo año. Las regiones más afectadas inicialmente fueron Asia-Pacífico, con países como India a la cabeza. Según sus registros, el pico de oferta se alcanzó rápidamente a medida que la popularidad de la herramienta se disparaba, demostrando que los atacantes priorizan los servicios con mayor adopción masiva.
Por su parte, Check Point Research identificó un floreciente comercio de cuentas de ChatGPT Premium. El principal atractivo de estas cuentas robadas en el mercado negro es doble:
- Evasión de costes: Acceder a las capacidades avanzadas de modelos de pago sin abonar la suscripción.
- Evasión de geobloqueos (Geofencing): Empresas como OpenAI y Anthropic bloquean el acceso a sus servicios desde determinados países (como Rusia, China o Irán) debido a sanciones internacionales o políticas corporativas. Los usuarios de estos países recurren al mercado negro para comprar cuentas robadas occidentales y saltarse estas restricciones geográficas.
Para validar el acceso a estas cuentas a escala industrial, los ciberdelincuentes utilizan herramientas automatizadas como SilverBullet, una suite de pruebas web (originalmente legítima) que ha sido reconfigurada para ejecutar ataques de credential stuffing (relleno de credenciales). Estos ataques prueban masivamente combinaciones de correos y contraseñas filtradas en brechas de seguridad anteriores, logrando entre 50 y 200 comprobaciones por minuto contra los servidores de OpenAI, hasta dar con aquellas cuentas en las que el usuario ha reciclado su contraseña.
Anatomía del robo: Cómo te "pinchan" el contador de IA
El robo de tokens no se limita a adivinar contraseñas. Los atacantes han desarrollado vectores de intrusión sumamente técnicos y silenciosos para secuestrar el acceso sin levantar sospechas en la víctima. Los tres métodos principales documentados por los analistas son:
1. El uso de Infostealers (Malware de robo de información)
La mayoría de las cuentas de ChatGPT descubiertas por Group-IB fueron extraídas mediante malware de la categoría Infostealer, destacando troyanos como Raccoon o, más recientemente, JarkaStealer. Este tipo de software malicioso infecta el ordenador de la víctima (a menudo camuflado en descargas de software pirata o adjuntos de correo) y rastrea los navegadores web en busca de credenciales guardadas y, lo que es más peligroso, cookies de sesión.
Si un atacante roba la cookie de sesión activa de ChatGPT o Claude, puede importar esa cookie a su propio navegador e iniciar sesión directamente, esquivando por completo los sistemas de autenticación de doble factor (2FA) de la plataforma.
2. Extensiones de navegador maliciosas y falsas integraciones
Los usuarios profesionales a menudo buscan integrar la IA en su flujo de trabajo instalando extensiones en navegadores como Google Chrome. Investigadores de la firma Obsidian Security descubrieron una extensión maliciosa que inicialmente se llamaba "ChatGPT Extension" y luego fue renombrada a H-Chat Assistant. Con miles de instalaciones, la extensión prometía facilitar el acceso a la IA, pero su código oculto estaba diseñado para exfiltrar silenciosamente la API Key de OpenAI del usuario enviándola a un servidor controlado por los atacantes. Firmas como LayerX también han documentado vulnerabilidades conceptuales denominadas CursorJacking, advirtiendo de cómo extensiones de terceros pueden extraer claves API desde entornos de desarrollo basados en IA.
3. Ataques a la cadena de suministro (Supply Chain) y "Alucinaciones"
En entornos de programación, el robo es aún más audaz. Se han detectado campañas en repositorios oficiales de código (como NPM o PyPI) donde los atacantes suben paquetes maliciosos. Un caso documentado es el del paquete de NPM codexui-android, que acumuló decenas de miles de descargas haciéndose pasar por una interfaz legítima para OpenAI Codex. En realidad, exfiltraba los tokens de autenticación de los desarrolladores en segundo plano.
Otra técnica vanguardista aprovecha las "alucinaciones" de la IA: los atacantes fuerzan o prevén que ChatGPT recomiende a un programador instalar una librería de código inexistente. El atacante corre a registrar ese nombre falso en los repositorios oficiales, incluyendo código malicioso que, al ser instalado por el programador engañado, busca variables de entorno como OPENAI_API_KEY y las roba automáticamente.
El mercado gris y el "lavado" de tokens: Economías paralelas
La monetización de este robo ha dado lugar a arquitecturas sorprendentemente sofisticadas, creando verdaderos "mercados grises" o "exchanges de IA".
Un escenario ampliamente reportado en 2026 involucra el uso de modelos de frontera como Claude Opus o GPT-4o en China, donde los servicios operan bajo un estricto bloqueo oficial. Los reportes indican la existencia de plataformas en la sombra que ofrecen el uso de estos modelos con descuentos de hasta el 90% respecto al precio oficial de Anthropic u OpenAI.
¿Cómo es posible ofrecer un servicio con tal descuento y obtener beneficio? La respuesta es el lavado de tokens robados. Los operadores de estos exchanges clandestinos configuran servidores intermediarios (proxys) alimentados por cientos de API Keys robadas a desarrolladores y empresas occidentales. Cuando un cliente en el mercado gris paga una tarifa reducida para generar un texto, el sistema enruta la petición utilizando la clave de la víctima.
El cliente final obtiene IA a precio de saldo; el intermediario clandestino se lleva el 100% de esa cantidad como beneficio limpio; y la empresa occidental víctima del robo recibe a final de mes la factura millonaria de OpenAI por un consumo que no ha realizado. Es el equivalente digital perfecto a revender la electricidad robada del contador del vecino a un tercero.
El impacto oculto: Riesgos financieros y fuga de secretos
Cuando se produce el secuestro de una cuenta de IA o el robo de una clave API, las consecuencias se ramifican en dos grandes amenazas operativas: la ruina financiera y la crisis de confidencialidad.
El impacto económico ("Shock de facturación")
A diferencia de una suscripción de usuario final donde la pérdida económica se limita a la cuota mensual (por ejemplo, 20 euros), el robo de una API Key expone a la empresa a un modelo de pago por uso (Pay-as-you-go) que carece de límites naturales estrictos si no se configuran adecuadamente. En foros de desarrolladores y comunidades de ciberseguridad se han reportado incidentes de startups y corporaciones que, tras dejar accidentalmente expuesta su API Key o ser víctimas de un Infostealer, se han encontrado con que cuentas con límites de crédito empresariales de hasta 150.000 dólares fueron drenadas en cuestión de días por scripts automatizados de actores maliciosos.
La hemorragia de la privacidad y el espionaje corporativo
Si bien la pérdida financiera es grave, la filtración de datos puede ser letal. Herramientas como ChatGPT o Claude no son simples buscadores; se han convertido en los confidentes digitales de los empleados. A ellos se vuelcan actas de reuniones, código fuente propietario, hojas de cálculo con previsiones financieras e historiales médicos anonimizados deficientemente.
Cuando un ciberdelincuente compra una cuenta robada en la Dark Web, no solo adquiere la capacidad de generar nuevos textos, sino que obtiene acceso inmediato a todo el historial de conversaciones de la víctima.
Este riesgo de "IA en la sombra" (Shadow AI) ya ha provocado crisis sonadas en la industria. Gigantes corporativos como Samsung prohibieron el uso de ChatGPT después de que se filtrara código fuente confidencial en la plataforma. Incluso infraestructuras críticas gubernamentales, como la agencia estadounidense CISA, tuvieron que someterse a revisiones internas tras revelarse que altos cargos subían documentos marcados "Solo para uso oficial" a versiones públicas de estos chatbots. En el mercado negro, estos historiales de chat son una mina de oro para el espionaje corporativo y las campañas de spear-phishing (pesca con arpón) dirigidas.
Comparativa estructural: API Keys frente a Cuentas de Usuario Premium
Para establecer defensas corporativas adecuadas, es vital entender que el mercado negro valora y ataca de forma diferente las claves de desarrollador frente a las cuentas de usuario:
- Secuestro de Cuentas Premium (ChatGPT Plus / Claude Pro): Se realiza principalmente a través de robo de cookies o credential stuffing. El daño financiero es bajo (se usurpa el valor de la suscripción), pero el daño a la privacidad es crítico, ya que el atacante tiene visibilidad directa de las conversaciones en lenguaje natural del empleado a través de la interfaz gráfica.
- Robo de API Keys: Se realiza mediante ataques a la cadena de suministro, extensiones de navegador y vulnerabilidades en código. El daño a la privacidad directa es, teóricamente, menor (el atacante utiliza la clave para sus propios scripts y rara vez puede extraer el historial de peticiones previas generadas por la víctima a través de la API). Sin embargo, el daño financiero es masivo, escalando en horas a decenas de miles de euros facturados al método de pago de la empresa afectada.
Implicaciones para despachos profesionales
Para un centro de innovación en el entorno de los despachos profesionales (firmas de abogados, consultoras fiscales, asesorías contables y laborales o de mercantil), la amenaza descrita no es ciencia ficción técnica, sino un riesgo operativo de primer nivel.
Los despachos profesionales manejan la información más sensible y altamente regulada de la sociedad: nóminas de empleados, historiales de despidos (ERTEs/EREs), contratos de fusiones y adquisiciones (M&A) sometidos a estrictos Acuerdos de Confidencialidad (NDAs), e información fiscal sensible vinculada a la Agencia Tributaria. La adopción masiva de la IA en estos entornos para redactar demandas, resumir sentencias o analizar balances contables ha incrementado exponencialmente la superficie de ataque.
Si el ordenador de un asociado de un despacho laboral se infecta con un Infostealer y su cuenta de ChatGPT es comercializada en la Dark Web, las implicaciones son devastadoras:
- Infracción grave del RGPD: La exposición del historial de chat que contenga datos personales de clientes (nombres, salarios, DNI) constituye una brecha de seguridad. Según el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), el despacho está obligado a notificar esta brecha a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) en un plazo de 72 horas, enfrentándose a sanciones económicas considerables y a demandas civiles por parte de los clientes afectados.
- Quiebra del Deber de Secreto Profesional: En las ramas mercantil y penal, la filtración de estrategias de litigio o de operaciones societarias no públicas arruina la viabilidad de los negocios de los clientes e incurre en responsabilidad deontológica para el letrado.
- Pérdida reputacional irreversible: En el sector de los servicios profesionales, la confianza es el único activo inquebrantable. Un despacho cuya negligencia exponga datos a actores rusos o asiáticos a través de un mercado negro de IA perderá su cartera de clientes corporativos de forma automática.
Medidas de mitigación inmediatas para despachos:
- Prohibir la "IA en la sombra": Los empleados no deben usar cuentas personales gratuitas o Plus de ChatGPT para introducir datos de clientes. El despacho debe centralizar el uso a través de entornos Enterprise o de equipo (como ChatGPT Enterprise o Claude for Work), los cuales garantizan por contrato que los datos no se utilizan para el entrenamiento de modelos e incluyen consolas de administración centralizadas con inicio de sesión único (SSO).
- Gestión estricta de API Keys: Si el centro de innovación del despacho desarrolla asistentes legales internos (por ejemplo, con Azure OpenAI o la API de Anthropic), las claves API jamás deben estar incrustadas en código visible, repositorios compartidos ni en ordenadores portátiles sin encriptar. Deben rotarse periódicamente y contar con alertas de gasto (billing alarms) estrictas.
- Bloqueo de extensiones de navegador: Los departamentos de TI deben restringir la instalación de extensiones de terceros ("resumidores de PDF con IA", "asistentes de redacción") en los navegadores corporativos, ya que constituyen el principal puente de robo de tokens.
Conclusiones
La consolidación de la Inteligencia Artificial como herramienta de productividad ha estado acompañada, como era inevitable, por la industrialización de su abuso. El mercado negro de cuentas y tokens de OpenAI y Anthropic demuestra que los ciberdelincuentes operan con un nivel de agilidad financiera y técnica que rivaliza con las corporaciones legítimas. Han comprendido que "pinchar" el contador del cómputo de la IA es una vía rápida para lavar dinero, financiar operaciones de desinformación masiva o simplemente lucrarse revendiendo recursos en mercados grises.
Para el usuario de a pie y, muy especialmente, para las corporaciones y despachos profesionales, la ingenuidad ya no es una excusa válida. Introducir un documento confidencial en un chatbot comprometido o descuidar una clave de integración API en un entorno corporativo equivale a dejar las llaves de la oficina puestas en la cerradura, con el archivo de clientes abierto de par en par, y entregarle un talonario de cheques en blanco al atacante. Tratar las credenciales de Inteligencia Artificial con el mismo rigor y paranoia que las credenciales bancarias es, hoy por hoy, la única estrategia de supervivencia frente al fraude silencioso de la nueva era digital.
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